HOY recogió testimonios de personas que tienen que esperar hasta cinco horas para acceder a una consulta médica que, en el mejor de los casos, consiste en un fugaz chequeo del enfermo, debido a la urgencia con que atienden los médicos, ante la inmensa lista que deben atender a diario.

Análisis de Hoy Publicado en Hoy, Enero 29, 2010.

Este análisis de Hoy es casi el ejemplo perfecto de periodismo sensacionalista. El titulo sugiere que el artículo compara el crecimiento de gasto en la salud y sus efectos en el servicio que se provee. Podemos asumir que la opinión del diario es que a pesar de que el gasto ha excedido años anteriores pero el servicio no se ha mejorado. Por consiguiente, el artículo presentaría evidencia no solo de que el gasto ha aumentado, por ejemplo, cifras de el gasto en salud en la ultima década. Tal vez se expondrían también el gasto presupuestado vs. el gasto real. Si fueran extremadamente diligentes agregarían un desglosado del presupuesto, anotando los porcentajes que se gastan en medicinas, insumos, salarios, equipos, desarrollo, nuevas construcciones, etc., y como han cambiado estos porcentajes en durante el tiempo y acorde con las políticas de cada gobierno.

Necesariamente, para argumentar su opinión, presentarían algún tipo de métrica analizando los resultados que ese gasto ha generado. Por ejemplo, el número de pacientes que se atienden, problemas de salud que han sido comunes y han mejorado o empeorado con el tiempo, numero de hospitales por población, cifras de doctores y profesionales de salud por paciente. Asimismo, si fueran muy diligentes anotarían el cambio por provincia o ciudad, tal vez la diferencia entre las cifras anteriores en hospitales públicos y privados.

El artículo sin embargo no menciona ninguna de estas cifras. Presenta en cambio evidencia anecdótica de un hospital en Guayaquil en el que la situación es muy mala, donde hay demasiados pacientes para la atención que se puede dar, y los doctores no se pueden ni reír. Esto no es un análisis. No hay suficiente información para inferir ningún resultado! La situación no es buena en ese hospital en particular, pero el artículo no menciona la situación en ese mismo hospital en años anteriores. Ni siquiera se pretende identificar a este hospital como uno representativo del país.

Sin cifras no hay análisis, este artículo no tiene suficiente información para sacar ninguna conclusión. Tal vez lo único que se puede decir es que en este hospital en particular se necesita invertir mas dinero – probablemente lo contrario de lo que nos quería convencer su autor.

Lo triste es que este análisis no es un ejemplo único o singular. Es mas bien una típica flatulencia de lo que pasa por prensa. Por supuesto que el objetivo de este artículo no es esparcir información o fiscalizar el estado, sino uno de los miles ataques frontales de deslegitimización de las instituciones del estado. Es un chillido emperrado hacia los funcionarios públicos, una apelación anti-intelectual a las emociones de su audiencia, y así, día a día nos trata de convencer de que cualquier gasto publico es desperdicio, que no se nos ocurra demandar un servicio eficiente, moderno, y bien financiado, porque no existe.

El error que cometen es que si necesitamos este análisis. Ese análisis, el que precisamente este artículo no es, es no solo responsabilidad de la prensa, sino su razón de ser.